domingo, 7 de mayo de 2017

Pascua mágica

Sol, nieve y buena temperatura han hecho de este año una Pascua preciosa en Noruega. Aunque estuve trabajando la primera parte de la semana, pude disfrutar de algunos días de fiesta en la segunda mitad.  Aquí se trabaja hasta el miércoles a las 12. Luego es fiesta hasta el Lunes de Pascua incluído.

Extrañé los chicos, que este año estuvieron en casa de su padre, pero fueron unas vacaciones muy hermosas igualmente. Tuve la oportunidad de hacer mi segunda excursión en tienda de campaña, aprendí algunas tradiciones noruegas y pude mostrar algunas de mi país. Os cuento.


El destino elegido para la mini escapada de Pascua fue Rondane. Dos noches y tres días. A unas cuatro horas de coche Trondheim se encuentra este hermoso paraje. Tanto ir a un hytte (cabaña) como acampar en la naturaleza tiene su encanto. Pero eso de probar la tienda en invierno me pareció tan emocionante que no me pude resistir a la idea.  

A medio trayecto encontré la imagen perfecta de la Pascua noruega. Aquí os la dejo. Chocolate, naranjas, esquís y muchos dulces.  


Pero a lo que íbamos. La acampada. Con la nieve y los esquís llevar la mochila a cuestas es posible, pero muy pesada, así que un pulk enganchado a la cintura fue la manera de transportarlo todo: ropa, comida, sacos, pieles y utensilios de cocina.  

La actividad principal fue esquiar y cuando caía la noche leer y conversar en la tienda.


También hubo rato para disfrutar de las vistas y comer en un sofá de nieve. Sí, sí como lo oís. Absolutamente delicioso.


Las temperaturas entre -1 y -10. Y os lo aseguro: no pase frío. Más feliz que una perdiz en mi saco.  Una imagen vale mas que mil palabras... Y que dormí  casi doce horas una noche.


A la vuelta a Trondheim llega la parte culinaria. El domingo cordero como manda la tradición noruega. Y el lunes que no falte la Mona de Pascua catalana. Fue la primera torta tradicional que preparaba. No salió perfecta, pero sabía a gloria. 


En Noruega es típico el Påskeegg: un huevo de cartón relleno de muuuchas chucherías. Dulce hasta las cejas.  Pero sarna con gusto no pica. Otra actividad bien bonita fue la pintar huevos cocidos. Luego se comen y las cáscaras se tiran, pero me pareció tan especial que las guardo en casa.


Durante el mes de abril, ante la sorpresa de muchos, cayeron las últimas nevadas de la temporada. Fue un Sant Jordi pasado por nieve. Pero no faltaron los libros y las rosas en casa.

Ahora ya disfrutando los días de primavera con mucha luz y actividad.  De carpintera estoy algunos días, bailando zumba otros. Y lo que me echen.


Sigo trabajando en el Ayuntamiento, aunque desde hace unos meses cambié de  prácticas a contrato (sustituta) De momento hasta verano. La verdad es que me gusta mucho el trabajo. Por otro lado, continuo con el curso - terapia sobre asertividad. Estoy aprendiendo muchas cosas y sobretodo a quererme tal y como soy. Pero eso ya da para otra entrada.

Hasta la próxima.